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Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

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Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  McCourt el Jue Ene 09, 2014 1:49 pm

Hola a todos de nuevo. Hace poco escribí en el foro para pedir ayuda con el fin de encontrar un cachorro (aún sigo con la búsqueda y esperando el momento más propicio para ello). Ahora os hago una consulta de otro tipo. 

Yo tengo en casa otro bulldog francés. No es mío, es de mi cuñada. Desde que nació (tiene dos años y medio) viene a casa los fines de semana, y desde hace algo menos de un año vive en mi casa, pues ella, mi cuñada, está estudiando fuera y no le permiten tener al perro en su vivienda (se ven los fines de semana). 

Estas navidades se ha ido con ella dos semanas, y cuando han terminado las vacaciones ha vuelto a casa ya que la chica se ha tenido que volver a ir. El problema, es que ahora notamos al perro muy triste, un poco raro en determinados comportamientos (se orina si lo dejamos dormir solo, no sale a recibirnos como hacía antes, pasa mucho tiempo tumbado y sin demasiada actividad...). Mi preocupación es si los perros pueden tener depresión, y si es así, ¿es necesario acudir al veterinario? ¿Qué podemos hacer nosoros para ayudarlo? 

El pequeño es el ojito derecho de la familia, estamos locos con él desde que nació, y nos da muchísima pena verlo así.

Perdón por la chapa, pero es que estoy un poco preocupado por él. Gracias a todos y un saludo.

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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  Angeles el Jue Ene 09, 2014 2:05 pm

Hola! Smile
esta bien que preguntes, yo tengo entendido que si que pueden tener depresiones, solo que ya sabes los perros viven el presente y es importante que si lo veis decaído no le deis mimos de más pensando que eso le animará que luego pasa lo que pasa, me suena haber leído un artículo que hablaba de cuando un perro se separaba de su dueño por X circunstancias tenían regresiones, osea que si ya habían aprendido a hacer pis fuera, volvían a hacer en casa, que si antes eran sumisos se ponían en plan rebelde, que antes eran unos tragoncetes pues se vuelven quisquillosos,  muchas situaciones que les suceden :(quieras que no él quizá se haya sentido como que había vuelto con su manada, y ahora por alguna extraña razón esta de nuevo en otra. También seguramente tu cuñada al verle de nuevo fue muy efusiva y estuvo dándole muchos mimos y claro ahora la echa más en falta. 
Lo que haría yo para quedarme más tranquila, es primero llevarle a una revisión porque igual esta decaído por otra cosa, pero ya descartando cualquier problema físico, en casa haría la rutina de siempre, no le daría más mimos solo por que le veo triste, le sacaría a hacer sus paseos, jugaría con el, si se hace pis enseñarle donde se debe hacer, en fin todo con normalidad y seguro que poco a poco volverá a ser el de siempre Smile
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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  McCourt el Jue Ene 09, 2014 2:18 pm

Muchísimas gracias por tu respuesta Angeles. Es cierto que al verlo tan paradito lo estamos mimando más que antes (aunque antes siempre estuviesemos jugando con él y todo eso). Es más, hasta los límites que le tenemos impuestos (que se mantenga en su cama cuando comemos, que no salte ante la gente que viene a casa...) los estamos dejando un poco más laxos. Te haré caso y seguiremos "como si no le pasase nada", iré al veterinario con él para descartar resfriados o algo de eso, y a ver que tal. 

Muchísimas gracias. Un saludo.

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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  cocio el Jue Ene 09, 2014 5:46 pm

Pues sí, los perros pueden estar depres ... te subo un artículo que creo que te aclarará algo el tema:

Depresión Canina

Es muy normal que el dueño de un perro interprete como un mal físico la conducta anormal de su mascota. Sin embargo, es necesario saber que algunos comportamientos violentos, sorpresivos o de aislamiento, que no se hayan dado en el animal con anterioridad, se pueden deber a algún tipo de problema psicológico, por ejemplo una depresión.

Estos factores suelen ser pasados por alto por los propietarios de animales pero cada vez son más frecuentes, por lo que se están desarrollando numerosos estudios encargados del conocimiento de la psicología del perro. Por ello, ante reacciones de este tipo, el amo debe acudir a un especialista con el fin de determinar y tratar de solucionar el problema de su mascota.

Las conductas depresivas o violentas de un perro tienen siempre un factor causante, que puede encontrarse cercano o, por el contrario, haber sucedido hace bastante tiempo y encontrarse registrado en la memoria del animal. Para cada caso individual existe una respuesta o causa diferente, pero lo habitual es que estas conductas se deban a deficiencias del entorno en el que se encuentra el perro, ya que es posible que no sea el más adecuado.

Asimismo, es muy común que el amo sea el responsable de la aparición de alguno de estos, ya que cuando el dueño no presta al animal la atención que éste precisa, se produce un sentimiento de rechazo en el perro, que cree no ser admitido en el núcleo familiar.

Hay otras causas comunes de los estados depresivos o apáticos del perro, como las excesivas situaciones de aburrimiento o las reclusiones solitarias durante largos periodos de tiempo. Asimismo, es frecuente que el perro se encuentre incómodo ante el desorden doméstico, ya que no encuentra hábitos regulares de vida y se produce un desajuste funcional. No obstante, el mayor factor de un desarreglo psicológico lo constituye el ansia de compañía y la falta de afecto o cariño por parte del dueño.

De los problemas psicológicos que puede sufrir un perro, uno de los más habituales es la depresión, es decir, un estado patológico con disminución de toda la actividad psíquica que afecta, en especial, al componente afectivo. El problema de esta patología, en comparación con la humana, es que existe escasa experiencia terapéutica animal y la dificultad para tratar al perro, ya que no existe comunicación posible con él.

No obstante, cada vez son más los estudios dedicados a entender las causas que llevan a la depresión animal, y en la mayoría de ellos se señala al amo como principal responsable, al relegar a la mascota a un segundo plano y no prestarle la atención necesaria. Existen dos tipos de depresión en los perros. La endógena se caracteriza por la ausencia de motivaciones externas, por lo que se puede afirmar que tiene una causa genética. Por el contrario, la depresión exógena, que es la más habitual, es consecuencia directa del entorno y puede tener causas muy variadas.

Es posible detectar a tiempo la depresión del perro e intentar dirigirle a un experto capaz de tratarle. Para ello, es necesario que el dueño preste atención al animal, con el fin de observar su conducta y percibir si ésta es anormal. Así, si el perro presenta un carácter de apatía general, somnolencia, inapetencia o falta de interés ante estímulos gratificantes, se debe sospechar de una posible depresión.Esta patología puede afectar a todas las razas por igual, aunque numerosos estudios afirman que los Terrier y los mestizos, sobre todo si han habitado en perreras o guarderías, son los más proclives.

En el caso de apreciar estas conductas, lo primero que se debe hacer es consultar a un especialista. Lo más recomendable en estas situaciones es intentar mantener la actividad del perro, así como el contacto con él, para que abandone el sentimiento de rechazo y se sienta apoyado por su dueño. En el caso de que no se pueda dedicar al animal el tiempo necesario, se puede suplir esta compañía por música, la radio o la televisión, durante los periodos de soledad. Aunque estos elementos nunca podrían sustituir el apoyo y el cariño humano, sirven de ayuda en los momentos del día en que el amo se encuentre ocupado.


Problemas psicológicos de tu perro

De los problemas psicológicos que puede sufrir un perro, uno de los más habituales es la depresión, es decir, un estado patológico con disminución de toda la actividad psíquica que afecta, en especial, al componente afectivo. El problema de esta patología, en comparación con la humana, es que existe escasa experiencia terapéutica animal y la dificultad para tratar al perro, ya que no existe comunicación posible con él.

No obstante, cada vez son más los estudios dedicados a entender las causas que llevan a la depresión animal. En la mayoría de ellos se señala al amo como principal responsable, al relegar a la mascota a un segundo plano y no prestarle la atención necesaria. Existen dos tipos de depresión en los perros: la endógena y la exógena. La endógena se caracteriza por la ausencia de motivaciones externas, por lo que se puede afirmar que tiene una causa genética. Por el contrario, la depresión exógena, que es la más habitual, es consecuencia directa del entorno y puede tener causas muy variadas.

Cómo detectar y tratar el problema: Es posible detectar a tiempo la depresión del perro e intentar dirigirle a un experto capaz de tratarle. Para ello, es necesario que el dueño preste atención al animal, con el fin de observar su conducta y percibir si ésta es anormal. Así, si el perro presenta un carácter de apatía general, somnolencia, inapetencia o falta de interés ante estímulos gratificantes, se debe sospechar de una posible depresión. Esta patología puede afectar a todas las razas por igual, aunque numerosos estudios afirman que los Terrier y los mestizos, sobre todo si han habitado en perreras o guarderías, son los más proclives.

En el caso de apreciar estas conductas, lo primero que se debe hacer es consultar a un especialista. Lo más recomendable en estas situaciones es intentar mantener la actividad del perro, así como el contacto con él; para que abandone el sentimiento de rechazo y se sienta apoyado por su dueño. En el caso de que no se pueda dedicar al animal el tiempo necesario, se puede suplir esta compañía por música, la radio o la televisión, durante los periodos de soledad. Aunque estos elementos nunca podrían sustituir el apoyo y el cariño humano, sirven de ayuda en los momentos del día en que el amo se encuentre ocupado.

Fuente: Mascotas M.

La depresión canina

A veces pasamos etapas de tristeza, decaimiento y pérdida de interés en cosas que antes nos gustaban sin tener muy claro el porqué; cuando ese trastorno se agudiza y empieza a permanecer en el tiempo, si decidimos ir al médico nos dirán que se trata de una depresión y se nos dará un tratamiento adecuado para recuperar nuestro ánimo habitual. Un perro puede padecer lo mismo, con la desventaja de que no puede hablar y decirnos cómo se siente, lo que unido a la falta de experiencia veterinaria en el tratamiento de estos trastornos hace que sea difícil de detectar. Lo bueno (o malo, como se quiera ver) es que los culpables de esto somos nosotros, los amos, con lo que sabiendo que puede pasar, podremos evitarlo fácilmente.

¿Cómo podemos saber si nuestro cánido está pasando por una depresión? Hay una serie de indicadores externos que nos ayudarán. Basta con conocer a nuestro perro y observar si en su actitud hay variaciones, cosas como notarlo apático y desinteresado ante cosas que antes lo emocionaban, somnolencia o falta de apetito pero excesiva sed. Ojo con esto último, ya que si no va acompañado de cambios anímicos apreciables es posible que se trate simplemente de que es verano, hace calor, y pasa el día dedicado a dormir y beber, aunque por la noche si refresca estará más animado; este comportamiento que nada tiene que ver con la depresión también es detectable en humanos en época estival.

¿Nuestro antes alegre Cocker puede estar deprimido? Por supuesto que sí, y cualquier otra raza; no hay diferencia entre ellas, aunque si hacemos caso a las estadísticas, hay más incidencias en los Terriers y en los mestizos. También son más propensos los perros que han salido de una protectora, por razones obvias, y proporcionalmente a los machos, las perras tienen más posibilidades.Si sospechamos que nuestro perro está deprimido, también ayudará hacer algo de autoanálisis acerca de nuestra relación con él.

¿Le estamos prestando la atención adecuada? Si no le hacemos demasiado caso se sentirá alejado de su familia (la manada humana) y esto acaba provocando que caiga en este trastorno. También hemos de observar si se aburre, si pasa demasiado tiempo solo o si en casa hay tal desorganización que el perro no puede establecer unos hábitos. En caso de que nuestro perro viva atado o encerrado es un claro candidato a padecer una depresión, aunque si lo tenemos así, lo más posible es que tampoco nos importe su estado de ánimo y no estaríamos leyendo esto. Claramente todo lo que he comentado está muy ligado al primer punto, la falta de atención, con lo que si pasamos tiempo con él y le damos afecto, integrándolo en la "manada", no pasará tiempo solo y no se aburrirá, con lo que se recuperará de la depresión (o la evitaremos en caso de no llegar a ese punto).

En el caso de los perros que pasan su vida atados muchas veces que muestren agresividad es sólo apariencia. Un caso que he vivido, una perra pastor alemán que llevaba años atada a una cadena delante de casa, demuestra esto. Aparentemente la perra (Pastora, se llamaba) era agresiva cuando alguien se acercaba, ladrando y tirando de la cadena, pero bastaba con acercarse a ella y acariciarla para darse cuenta de que era muy amistosa y lo único que quería era recibir atención. Aquí habría que explicar que no siempre tiene que ser así, y quizás con otro perro nos lleváramos un mordisco ya que puede tener algún trastorno del comportamiento debido a su situación; con lo que si no estamos completamente seguros es mejor no acercarse alegremente esperando una explosión de afecto.

Llegados a este punto debemos saber que se pueden diagnosticar dos tipos de depresiones: la exógena y la endógena.

La depresión exógena  está causada por los factores que comentamos, con lo que es transitoria y fácilmente solucionable.

La depresión endógena es genética, hereditaria, y como podemos suponer, difícil de curar, con lo que sólo un especialista lo podrá tratar.

Resumiendo, si nuestro perro tiene una depresión, normalmente lo solucionaremos mejorando la atención que le prestamos, aunque lo ideal sería llevarlo a un especialista que, en primer lugar descartaría que sus síntomas se deban a una enfermedad física y no a un problema psicológico, y en segundo lugar nos ayudará a aplicar la terapia adecuada. Como curiosidad, aunque no existen fármacos para tratar la depresión canina, sí he podido leer que en algunos casos se les ha llegado a administrar Prozac en dosis calculadas específicamente. Es obvio decir que esto no deberemos hacerlo por nuestra cuenta por lo que pueda pasar. También, y además de mejorar nuestra relación con el perro, se recomienda que si tiene que pasar bastante tiempo solo a lo largo del día, se le deje puesta la televisión o la radio para que se entretenga y se sienta más acompañado. De nuevo vemos similitudes entre nosotros y los perros, ya que también utilizamos esos medios para sentirnos acompañados cuando estamos solos.

Publicado por Dr. Lago. Veterinario.


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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  frenchiegirl el Jue Ene 09, 2014 6:19 pm

Tenemos la prueba con Hachiko.  http://es.wikipedia.org/wiki/Hachik%C5%8D
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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  Pipa el Mar Sep 01, 2015 11:39 am

Hola a todos, me temo que estamos pasando un periodo de depresión postvacacional con Pipa o ligado a que está con el celo, no lo tenemos claro del todo Crying or Very sad. Lo que tenemos claro es que no está enferma porque la llevamos al veterinario a la vuelta de vacaciones para revisar si estaba bien de las alergias, otitis... Así que estamos observando cómo evoluciona...


Este verano Pipa estuvo casi 2 semanas con la cuidadora y sus 2 perros y nos han vuelto muy triste. Ya lleva 2 semanas y pico bastante apática o "civilizada" como dicen mis padres, no sé, es que antes era una loca de la vida...Así que no sabemos si interpretarlo como que lo pasó mal cuando la dejamos o al revés que estuvo muy acompañada en verano y ahora con la vuelta al trabajo se siente sola tantas horas en casa...En casa tiene terraza con plantas y tenemos un gato también, así que sola sola y encerrada cuando no hay nadie en casa tampoco está....


El tema del celo no lo tenemos muy controlado porque es solamente el 2º y la 1ª vez que lo tuvo estaba ansiosa y muy activa, justo al contrario que ahora...


Sea lo que sea, ¿creéis que buscar un hermanito para Pipa es una buena idea? No podemos permitírnoslo hoy por hoy, pero le estaba dando vueltas a si podría estar mejor con otro perro...

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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  cocio el Miér Sep 02, 2015 10:10 am

En principio a mí no me parece la mejor idea darle un nuevo compañero, te puede salir mal y entonces agravarás el problema.

En mi opinión lo adecuado es volver a equilibrar a Pipa y si no lo conseguís buscar la ayuda de un profesional.

Lo único que yo te puedo aconsejar es que el tiempo que le puedas dedicar, sea poco o mucho, que sea de calidad, que le des largos paseos, ofreciéndole sitios nuevos donde pueda olisquear y grandes dosis de cariño y paciencia sin maleducarla.

El cansancio es el mejor amigo de nuestros perros cuando no están con nosotros.

También es posible que le influya el estar en celo, estáte atenta por si deriva en embarazo psicológico, pero eso viene después de terminar el celo.

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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  Pipa el Vie Sep 04, 2015 10:55 am

Muchas gracias por la respuesta Cocio.

Tienes razón, quizá la solución no es otro hermanito, y menos si nos lo planteamos solo para que el otro perro esté mejor...pero es que nos faltan excusas para aumentar la familia de bichillos... Smile

Le hemos incrementado el rato de los paseos por la mañana, que solía ser el más rápido porque es antes de trabajar y estaba buscando info sobre nuevas actividades para hacer con ella, a parte de paseos o ir al parque...¿alguien me podría echar un cable? Footing lo hemos intentado con ella alguna vez pero no le gusta nada, circuitos agility no sé si son muy apropiados para los bulldogs por la altura de algunas vallas y saltos... el único sitio que hemos encontrado de momento con circuito de agility es de un adiestrador, también les enseñan a seguir rastros, etc. pero no se pueden ir días sueltos, sino que pagas una mensualidad y no nos convence esta opción...

Gracias Smile

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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

Mensaje  cocio el Vie Sep 04, 2015 12:26 pm

Algunos frenchys hacen agility, pero hay que tener mucho cuidado con el ejercicio que hacen, por otro lado tú misma le puedes hacer circuitos con palitos apoyados en dos piedras para que pase por encima, una tabla apoyada sólo en un lado para que haga rampa, etc. es cuestión de imaginación ...

Te pongo un par de artículos por si te ayudan:

Enseñar a jugar a nuestro perro
Observando la camada, con la prole cachorreando con todo, uno puede comprobar que nuestros perros eso del juego lo llevan dentro desde el principio, al menos en lo que se refiere al juego e interacción con sus congéneres. Además, parece que todo les sirve: una mosca, otro cachorro, su madre, el cordón de un zapato o el propio rabo, para jugar, disfrutar, descubrir el mundo que les rodea y potenciar sus habilidades.

Los juegos más frecuentes con los que nos encontramos son los de:
• Persecución, «polis y cacos».
• Fuerza, para quedarse con el palo, «tira y afloja».
• Rastrear, donde se esconden los demás, «escondite».
• Morder y tratar de mover de un lado a otro, «sacudir a la presa».
• Localizar y cobrar un objeto, «cobro».
Con todo este repertorio que nos encontramos al observar una camada sana y equilibrada en un entorno bien atendido, uno se pregunta dónde está el problema, ¿qué necesidad hay de enseñarles a jugar? Pues ocurre que lo que vemos es el juego y la interacción natural entre perros, algo que nos encanta, que disfrutamos y nos relaja y hace sonreír. Observamos al cachorro en la camada con sus locas interacciones, nos parece perfecto, pero necesitamos mostrarle cómo interaccionar con los humanos, mucho más torpes que sus hermanos de camada, para comprender su lenguaje y las reglas que rigen en sus interacciones, y los humanos tendemos a imponer nuestras reglas de juego y nos cuesta aprender a interaccionar con los perros siguiendo sus reglas, por los riesgos que supone para nosotros.
El juego no se puede imponer, ha de ser algo con lo que el perro debe disfrutar (por lo que quedan descartadas las técnicas aversivas) y de ese modo ayudarnos a potenciar su aprendizaje, fortalecer nuestro vínculo y afrontar nuevos retos.
PROBLEMAS DURANTE EL JUEGO
A la hora del juego con nuestros perros solemos encontramos con alguno de estos problemas:
1º El perro es muy efusivo y entusiasta, no se controla, muestra un exceso de excitabilidad, es brusco y no resulta agradable la interacción, ya que nos hace temer por su integridad y la nuestra. Este caso preocupa -y mucho- a los propietarios, que se sienten desbordados por tanta energía y entusiasmo por la situación, pero hace las delicias de los profesionales que lo encauzan, poniendo normas claras, para utilizarlo como una potente herramienta en el proceso de adiestramiento, motivar y premiar al perro en los distintos ejercicios.
2º El perro no muestra ningún entusiasmo por el juego e interacción con los humanos, no parece disfrutar con los estímulos que le presentamos (objetos y juguetes), está apático en su interacción con los humanos, incluso evitándolos, aunque es capaz de jugar y correr con otros perros. Es necesario lograr que descubra lo maravilloso, relajante y gratificante que resulta también el juego con los humanos, algo que sólo conseguiremos si ganamos su confianza y trabajamos en positivo.
LOS PEQUEÑOS PERO IMPORTANTES DETALLES DE SEGURIDAD
A.- Enseñarle a dejar los objetos (si vamos a jugar al cobro) y/o utilizar más de un objeto, en particular para los perros con gran entusiasmo.
B.- En los juegos de fuerza no se trata de demostrar que somos mucho más fuertes, ni de arrancarle un diente, ni de causarle lesiones en el cuello o las patas, así que evitaremos los tirones bruscos y excesivos, sin importarnos si nuestro perro es el que se queda finalmente con el objeto.
C.- Utilizar juguetes apropiados a la talla de nuestro perro, que no se pueda tragar en su entusiasmo y excitabilidad. Juguetes que sean seguros, que estén enteros y que tengan la textura adecuada para facilitar la interacción con nuestro perro.
D.- Realiza sesiones de juego cortas y frecuentes, controlando siempre el grado de excitabilidad del perro. Evita los juegos bruscos o aquéllos que puedan suponer un riesgo para nuestra integridad (saltos, movimientos bruscos, etcétera).
E.- Mantén los juguetes al nivel de tu cintura o más bajos si tu perro es de pequeño tamaño para impedir que tenga que saltar para alcanzarlo (en esos saltos alguna de sus patas podría descontrolarse y sus uñas arañar tu piel o lastimarse).
F.- No fuerces a tu perro a jugar. Dosifícalo. Utilízalo a modo de ¡Bingo! para premiar ejercicios especialmente buenos.
G.- ¡Diviértete con tu perro!
Por Benigno Paz. Veterinario.

Éste además refuerza tu vínculo con tu cachorra y sirve para fijar la llamada:

Juegos para practicar y mejorar la llamada
Aquí van algunos que he ido recopilando: 
Juegos de llamada:
- ¿Quién tiene los premios?
Para ello necesitas a dos personas.: una es el educador y la otra se ocupará de distraerlo. El educador no tiene nada en las manos: ningún premio ni ningún juguete; la otra persona tiene todos los refuerzos que le gustan al perro: juguetes, comida y otros premios.
La persona que lo distrae le enseña al perro todo lo que tiene pero no deja que el perro lo toque. El educador, que ya le ha enseñado al perro que no tiene ningún refuerzo, se aleja un poco y lo llama. La mayoría de veces el perro no prestará atención al educador y se “entretendrá” con las distracciones (la maquina con premios más obvia en este momento). La persona que lo distrae se limitará a no hacer caso a los esfuerzos del perro que, entre otras cosas, le tocará con la pata, saltará, gemirá, ladrará, etc.
El educador le seguirá llamando a intervalos iguales de tiempo. No hay prisa porque los refuerzos están perfectamente bajo control. El perro no conseguirá nada (solamente perder el tiempo) dirigiendo su atención a la persona que lo distrae. Puede que tarde un tiempo en darse cuenta de este hecho.
Antes o después el perro probará a acercarse al educador que lo está llamando. Este lo elogiará entusiasmado a medida que el perro se vaya acercando. Cuando llegue y se siente, la persona con las distracciones se acercará inmediatamente y le entregará un exquisito trozo de comida o le dará un juguete al educador para que juegue animadamente con el perro.
Luego vuelve a marcharse (casi seguro seguido del perro) y se repite el ejercicio.
Con el tiempo el perro aprenderá que tiene que obedecer al educador para conseguir lo que tiene la persona que lo distrae. ¡La respuesta es obedecer!
Atención: las primeras veces necesitaremos grandes dosis de tiempo y paciencia. En este ejercicio es bastante importante y necesitaremos practicarlo a menudo hasta que el perro entienda esta importancia.
- ¿Dónde está….?
Esta es una variante de la llamada en grupo. Podemos jugar de cuantas personas queramos. Todos los participantes en el juego han de estar en circulo y tener premios (comida, juguetes…). Al principio el círculo será cerca del perro y nos iremos alejando gradualmente. Una persona sujeta el perro y le dice: ¿Dónde está Pepe? Esta persona (Pepe) tendrá que agacharse y conseguir la atención del perro de la manera que se le ocurra pero sin utilizar la orden de llamada. Cuando tenga la atención del perro dirá la palabra para llamarle y la otra persona le soltará para que pueda ir. La nueva persona sujetará el perro y le hará la pregunta: ¿dónde está….? Y le dejará ir cuando la otra persona le llame. Si el perro corre hacia la persona equivocada esta persona simplemente no le premia, se mantiene callada y quieta.
El juego es para pasárselo bien mientras le enseñamos, dejad de jugad antes de que el pero se canse o se aburra.
Hay muchas variantes de este juego, podemos hacerlo con el perro suelto e ir llamándole cada uno por turnos, podemos hacerlo sólo dos personas y así enseñarle los nombres de cada uno…Si quieres practicar tu solo lanza un trozo de comida o juguete para que se aleje de ti y antes de que llegue a ese premio llámale, prémiale cuando venga. Utiliza tu imaginación, pásatelo bien con tu perro.
-No te despistes.
Durante el paseo, cuando vamos aún con la correa puesta, vamos a hacer que nuestro perro vaya más atento de nosotros. Daremos unos cuantos pasos y de repente nos daremos la vuelta y saldremos corriendo en dirección opuesta hacia dónde íbamos (soltando la correa, por supuesto). Es muy probable que nuestro perro “alucine” y se vuelva para ver que ha pasado, llámale y sigue corriendo, prémiale por seguirte y gírate hacia él cuando llegue a tu lado. Practica este juego en un lugar seguro y procura “salir corriendo” cuando el perro no esté tirando de la correa para acercarse a algo que le llame la atención (aunque esta podría ser una buena distracción que podemos añadir cuando vayamos perfeccionando su atención a la llamada).
-¿A ver si me pillas?:
Esta podrías ser una variante del juego anterior. Una persona sujeta al perro y otra se pone frente al perro. Le da la orden de llamada y sale corriendo, el perro sale disparado hacia él cuando la otra persona le suelta....Premia cuando llega a alcanzarte.
- Escondite:
Puedes practicar este juego en casa (las primeras veces) o en la calle (en un lugar seguro). Ponle comida en el suelo a tu perro y mientras esté despistado escóndete. Llámale para que te encuentre (no utilices la orden de llamada, sólo su nombre y anímalo para que te encuentre). Pónselo fácil las primeras veces y aumenta el grado de dificultad gradualmente. Premia cuando te encuentre.
- Lanzando juguetes.
Deja a tu perro senyado y quieto (o tírale unos trozos de comida al suelo si aún no sabe estos comportamientos). Llámale desde cierta distancia y cuando esté a medio camino de ti, abre las piernas y lánzale el premio entre las piernas (asegúrate de que te ve tirarlo), déjale que en pase entre tus piernas para coger el premio.
Al utilizar juegos para practicar la llamada en vez de utilizar correcciones o collares de castigo le estamos enseñando que SIEMPRE MERECECE LA PENA ACUDIR a la llamada. También le estaremos enseñando que es seguro acercarse a una persona que te está llamando, que no te va a regañar o pegar…Mejoraremos nuestra relación con nuestro perro y obtendremos una respuesta a la llamada más segura y fiable.

Fuente: Virginia Gallego educadora canina profesional y directora de positive dog training.

y lo más importante, las reglas de cómo jugar con nuestro perro:

¿Cómo jugar con mi perro?
Existen 10 prácticas simples que te ayudarán a mantener el juego con tu perro en el lado positivo y sano. Hay prácticas y errores que podemos cometer que canalizarán el juego hacia malos hábitos y conductas no deseadas. Para estar en el lado correcto del juego aquí están las reglas.
Reglas del Juego
1.    Nunca hagas enojar a tu perro mientras juegan a “tirar la cuerda o el trapo”. Eso despertará sus instintos y puede derivar en una conducta agresiva. El perro confundirá el juego con algo peligroso en donde debe defenderse.
2.    No permitas que tu perro juegue a morder objetos que no deba. Todo lo que muerda se convertirá en un hábito para él.
3.    Si tienes un cachorro que disfruta mordiendo los tobillos de las personas, nunca sacudas los pies para tratar de liberarte de su mordida. Eso solo despertará su instinto de caza y presa y lo estimulará más a seguir mordiendo. Solo quédate quieto hasta que pierda el interés.
4.    No dejes que tu perro salte encima de ti. Eso dificultará la enseñanza de “no brincarle a las personas”.
5.    Permite que tu perro tenga libre acceso a 3 o 4 juguetes que pueda morder y con los que pueda jugar él solo.
6.    Guarda los “súper juguetes” (o su juguete favorito) para que los uses cuando tú juegues con él.
7.    Nunca lo persigas con un objeto en la boca. Puede ser gracioso al principio pero es una práctica que se convertirá en algo realmente molesto y solo lograrás que tu perro jamás te entregue las cosas.
8.    Si detectas que alguno de sus juguetes lo obsesiona o lo sobre estimula, intercámbiaselo por uno que no lo altere tanto. No es bueno fomentar rituales obsesivos.
9.    Cuando veas que un juguete ya no le interesa tanto como antes, intercámbiaselo por uno nuevo y el anterior, guárdalo durante un tiempo. Volverá a cobrar valor cuando lo redescubra.
10.  Usa el juego para premiar sus buenas conductas o al terminar una sesión de entrenamiento.
Descubrir cuál es el juguete favorito de tu perro te será de gran ayuda en tu relación con él
El secreto del juguete favorito, es que tu perro no siempre tenga acceso a él. La mayoría de nosotros creemos que es muy buena idea dejarle “por ahí” varios juguetes, para que él solo los encuentre y se entretenga. Bueno he aquí una mejor práctica:
1.    Identifica cuál es el juguete que más le gusta. Por lo general el juguete favorito resultará ser el que más has usado para interactuar tú con él. Por ejemplo una pelota o una trenza para jalar.
2.    Guárdalo en un lugar donde él no pueda encontrarlo ni alcanzarlo.
3.    Asigna un momento del día para interactuar con tu perro y jugar con él y su juguete favorito.
4.    Enséñale que lo divertido es jugar contigo y que tú eres quien le da vida a ese juguete.
¿Cuál es el objetivo de cumplir los 4 puntos anteriores?
El objetivo es que a través del juguete favorito de tu perro, logres un vínculo y una atracción únicos. Esto te permitirá llamar su atención cuando lo necesites y te facilitará su entrenamiento. Su juguete favorito y el juego con él lo puedes usar como un premio de gran valor para cuando tu perro haya hecho algo realmente bien, o también lo puedes usar para motivarlo a aprender cosas nuevas.
Un ejemplo útil para aprovechar EL JUGUETE FAVORITO
Para enseñarle a tu perro a que camine junto a ti, motívalo enseñándole su juguete favorito mientras caminas hacia adelante y él te sigue a un costado.
Cambia de curso a intervalos de 10 o 15 pasos. Cuando lo esté haciendo muy bien, prémialo con un poco de juego y de nuevo regresa a repetir el ejercicio.
Así conseguirás que tu perro camine a tu lado motivado y concentrado en seguirte.
Fuente: Canófilo metropolitano.
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Re: Estados de tristeza en los perros. ¿Depresión?

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